miércoles, 4 de julio de 2012

Hampa dorada

 
EL QUE A HIERRO MATA, A HIERRO MUERE

Con estas palabras tomadas del evangelio de San Mateo capítulo 26, versículo 52, el cineasta californiano de origen judío y autor entre otras películas de "Quo vadis" y/o "El puente de Waterloo", prologaba ésta su ópera prima, una espléndida cinta sobre el mundo del hampa en la pre-era del famoso código ortodoxo de Hayes sobre lo correctamente moral y político, en donde gente como Francis Edward Faragoh, Robert N. Lee, Robert Lord y Darryl F. Zanuck trabajaron en el guión adaptado de la famosa novela homónima en su titulación original en inglés ("Little Caesar"(1929)) del célebre guionista y escritor norteamericano William R. Burnett, quien entre otras obras maestras cabe citar "La jungla de asfalto" que sirviera a John Huston para su magnífica película homónima.


De esta manera LeRoy moraliza sobre el caos que se empezaba a vivir en las calles de norteamérica, versando sobre la vida de este pobre diablo, ladrón de poca monta (gasolineras y supermercados) que era el Caesar Enrico Bandello interpretado de manera poderosa y harto convincente por el soberbio y menudo actor norteamericano de origen rumano Edward G. Robinson, que soñaba con ser tan grande como los peces gordos del hampa dorada.


La historia, aunque sencilla y escueta está narrada sucintamente y de manera brillante por la cámara del por aquel entonces advenedizo y neófito LeRoy, con una espléndida fotografía en blanco y negro de Tony Gaudio, y es todo un alarde paradigmático y pionero del cine de gángsteres de los 30 del que gente como LeRoy o Raoul Walsh con sus espléndidas "Los felices años veinte" ó "Al rojo vivo" tenían bastante que contarnos.


Robinson, secundado de manera espléndida por el galán Douglas Fairbanks Jr. en su papel del mejor amigo de Rico Bandello, Joe Massara, compone un personaje carismático, rudo e implacable cuya sed de ambicíon le llevará indefectiblemente a su trágico final con aquellas míticas palabras coartadas de la novela original de Burnett cuando dijo aquello de; "Dios de la misericordia (en el lugar original de "madre de Dios", por considerar estas palabras indignas de un personaje tan moralmente deleznable para unas conciencias aún no preparadas para las "grandes emociones posteriores"), ¿es este el final de Rico'", detrás del cartel publicitario de la reciente dupla de bailarines formada por su amigo Massara y su novia Olga Strassoff (Glenda Farrell).

En definitiva una magnífica ópera prima, y una obra definitiva y paradigmática dentro de su fabuloso género.

I M P R E S C I N D I B L E.


Después de atracar una gasolinera en la escena inicial con tiroteo de por medio, la dupla de gágsteres de poca monta formada por Caesar Enrico Bandello (Edward G. Robinson), y su socio, el ex-bailarín de clubs nocturnos Joe Massara (Douglas Fairbanks Jr.) acuden a un bar para relajarse.

Ojeando el periódico mientras toman spaghettis y café, Rico, el menudo cabecilla del escueto equipo, lee una noticia sobre uno de los peces gordos del hampa dorada de Chicago, Diamond Pete Montana (Ralph Ince), a quien sus "compañeros de profesión" rinden tributo por su prestigio.

En ese momento Rico propone a Joe emigrar a Chicago en busca de nuevas emociones más ambiciosas.


Al llegar a Chicago ambos toman rumbos distintos, pues mientras Rico entra a trabajar para uno de los peces gordos locales, Sam Vettori (Stanley Fields) en su club de baile Palermo, y junto a su equipo de forajidos gángsteres como el violento Otero (George E. Stone)... Joe decide probar suerte en su trabajo anterior como bailarín en el local de DeVoss ( Armand Kaliz ), a la sazón socio de otro reputado gángster de la zona como Little Arnie Lorch (Maurice Black) y enconado rival de Vettori bajo el subliminal arbitraje del pez más gordo, el mencionado Pete Montana a su vez bajo el mandato de Big Boy (Sidney Blackmer)...

Rico pone a prueba el liderazgo de Vettori, y poco a poco le va comiendo terreno como cabecilla del grupo.

Y todo bajo el estrecho marcaje del sargento de policía Flaherty (Thomas E. Jackson), quien sabedor de la culpabilidad de los mafiosos en las diversas reyertas y oscuros negocios del mundo del hampa de Chicago, explota "la excusa" del reciente asesinato del recientemente nombrado comisionado contra el crimen organizado, sr MacLure para resolver definitivamente el asunto.

...Y todo con la complicidad final de la pareja de tortolitos; Massara (entre dos aguas durante toda la película) y su pareja de baile y de algo más, Olga (Glenda Farrell).

Tiroteo final en las calles con Robinson exhalando sus últimas palabras antes mencionadas y tras aquel cartel publicitario.


TÍTULO ORIGINAL Little Caesar
AÑO 1931
DIRECTOR Mervyn LeRoy
GUIÓN Francis Edwards Faragoh (Novela: W.R. Burnett)
MÚSICA David Mendoza
FOTOGRAFÍA Tony Gaudio (B&W)
REPARTO Edward G. Robinson, Douglas Fairbanks Jr., Glenda Farrell, Stanley Fields, Sidney Blackmer, William Collier Jr., Ralph Ince
PRODUCTORA Warner Bros. Pictures
PREMIOS 1930: Nominada al Oscar: Mejor guión


SINOPSIS La película narra la trayectoria criminal de un hombre. Rico comenzó su vida ejecutando pequeños robos y terminó su existencia como jefe de la banda de mafiosos más importante de la ciudad. Película clave del nacimiento del cine negro americano, pues a partir de esta libre adaptación de la historia de Al Capone el género basado en el relato de gángsters vería un gran auge en Hollywood.  

domingo, 1 de julio de 2012

Laura


El director vienés Otto Preminger firma aquí una maravillosa película en clave de thriller en el año 1944 (durante la segunda guerra mundial).

Dotada de un brillante y ágil sentido del ritmo narrativo, Preminger se vale de la voz en off del lenguaraz, despótico y esencialmente egoista periodista de artículos de sociedad y programas radiofónicos el inefable Waldo Lydecker (Clifton Webb) quien poco a poco y a través de las investigaciones llevadas a cabo por el autocomplaciente teniente de policía Mark MacPherson (Dana Andrews) describe con absoluto apasionamiento y sutileza lírico descriptiva sus experiencias vitales con la enigmática protagonista Laura (Gene Tierney) durante el largo fin de semana que supone el horizonte temporal de la película y en el que se desarrollan de manera vertiginosa los terribles y reveladores acontecimientos.



Preminger cincela sutiles trazos que describen con absoluta maestría narrrativa los poderosos personajes que llenan la trama.

MacPherson interroga a todos los sospechosos; desde el mencionado Waldo, pasando por un pusilánime playboy Shelby (Vincent Price), pretendiente de Laura y a su vez al amparo de la tía de ésta, Ann Treadwell (Judith Anderson) quien no duda en plantear a su sobrina la conveniencia de que la ceda el "privilegio" de usufructuar los servicios del apuesto playboy, ya que sólo a una persona mala como ella le conviene una persona tan mala y miserable como Shelby, un bala perdida y correveidiles de modelos de segunda.



Incluso la asistenta de hogar de Laura, Bessie es sospechosa de los oscuros acontecimientos de que somos testigos.

Una imagen para el recuerdo del cinéfilo; cuando MacPherson hace una especie de tercer grado a Laura bajo la potente luz cegadora de una lámapara proyectada sobre el bellísmo y delicado rostro de Laura.


Una escena fetiche; cuando MacPherson arroja el albornoz a un completamente desnudo Waldo mientras esboza una sonrisa burlona no se sabe bien por qué aunque se intuya el motivo.

Un retrato, un reloj de pared y miles de motivos más para no perderse esta historia intemporal y magistral de la sempiterna historia del cine.


Críticas como la de Sevadac le hacen a uno tonto. Si bien no quiero leer crítica alguna hasta haber terminado la mía por no caer en la maliciosa tentación de ser arrastrado en ideas y pensamientos ajenos, el atrayente y certero título pudo más que mi quebrantable posición. Dentro ya, veo como pasan bisturís, pinzas y tijeras diseccionando la película de manera ejemplar.

Poco queda que decir. Creo que ni Waldo Lydecker, ese personaje charlatán, entrometido y fatuo interpretado magistralmente por Clifton Webb podría añadir un pero más. Aún así voy a intentarlo:

“Laura” posee unas cuantas cualidades que convierten la película en un ejercicio de altura. Sobre todo a nivel interpretativo. El nombrado Webb, una Gene Tierney que usa la ausencia como fuerza; y un detective necrófilo y por tanto, bastante onírico, al que da vida Dana Andrews. Si bien Price consigue una gran interpretación queda un peldaño por debajo de este trío de ases.


Más que el guión, al que siendo francos le vi el plumero en determinados momentos (me imagino que el tiempo no juega en este aspecto a su favor), me fascina esa planificación de escenas que Preminger consigue. Como capta toda nuestra atención un sofá, un cuadro y un detective soñando. Como desde el principio las horas marcan el camino, como una bañera y dos hombres se muestran tan sugerentes sin que una pizca de sexualidad pase por nuestras cochinas mentes (y más conociendo la ambigüedad sexual de Lydecker) o una invitación a un güisqui barato donde nada es lo que parece (aunque sabemos que parece lo que no es).

“Laura” es un cuadro, y como tal, cualquier detalle expuesto en él tiene su razón de ser.


Por debajo de su apariencia de cine negro Laura es, básicamente, una historia de amor. Un amor celoso, obsesivo, que acaba (o más bien empieza) desembocando en un crimen. En este sentido “Laura” tiene algunos puntos en común con Vertigo, de Hitchcock: en los dos casos encontramos el mismo elemento de obsesión amorosa, la misma fascinación por una persona a la que se cree fatalmente desaparecida; y en ambos casos, también, la supuestamente fallecida vuelve a aparecer de súbito entre los vivos, dándole un nuevo giro al argumento.


Laura podría ser considerado, también, como un magnifico ejemplo del cine con el que nos obsequiaba Hollywood en su época dorada. Con todas sus virtudes, pero también con sus defectos. Entre las primeras se encuentra, a mi juicio, la fascinación y el glamour que desprende su protagonista, una Gene Tierney en la cumbre de su belleza (y que triste y trágica fue su vida, tal como se cuenta en el documental incluido en los extras del DVD). También habría que señalar elementos tales como la sobresaliente dirección artística, la espléndida fotografía, la mítica y evocadora banda sonora, etc.

Y llegados a este punto, me pregunto si una película como Laura tiene algún defecto que se pueda destacar. Pero antes de responder a esta cuestión habría que precisar que esos defectos -si es que los tiene- tendríamos que atribuirlos mayormente a ciertas características y hábitos a los cuales era proclive la industria de Hollywood en aquella época, más a la película en sí considerada como obra individual. Entre ellos podríamos hacer mención, quizá, a un cierto estatismo producido por el peso excesivo de los diálogos en detrimento de la parte visual y de la acción. Con todo, esta preponderancia de los diálogos podría ser considerada, también, como totalmente natural si nos atenemos al origen teatral del argumento en el que está basado el guión. Otro factor que a mi juicio también sería mejorable tiene que ver con cierta sutil artificiosidad que planea sobre toda la película, atribuible básicamente a que –como la mayoría de las películas que se hacían en Hollywood por esa época- fue rodada íntegramente (incluso los exteriores) en decorados de estudio.


TÍTULO ORIGINAL Laura
AÑO 1944




DIRECTOR Otto Preminger
GUIÓN Jay Dratler, Samuel Hoffenstein, Betty Reinhardt (Novela: Vera Caspary)
MÚSICA David Raksin
FOTOGRAFÍA Joseph LaShelle (B&W)
REPARTO Gene Tierney, Dana Andrews, Clifton Webb, Judith Anderson, Vincent Price, Dorothy Adams
PRODUCTORA 20th Century Fox
PREMIOS 1944: Oscar: Mejor fotografía (Blanco & Negro). 5 nominaciones


SINOPSIS El detective Mark McPherson investiga el asesinato de Laura, una elegante y seductora mujer que aparece muerta en su apartamento. McPherson elabora un retrato mental de la joven a partir de las declaraciones de sus allegados. El sugestivo retrato de Laura, que cuelga de la pared de su apartamento, también le ayuda en esta tarea.

Magistral clásico del cine negro ----------------------------------------
"Obra maestra (...) y es que el rostro de Gene Tierney enamora a tres personajes, a la cámara, a los espectadores, al acomodador y hasta a las butacas de cine"
(Javier Ocaña: Cinemanía)
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A pesar de las posible, pero leves, objeciones, hay que reconocer que nos encontramos ante de una magnifica, además de mítica película. Una película cuyo elemento central es la irresistible fascinación suscitada por una mujer de misterioso encanto y belleza. Una criatura que conseguirá hechizar no solo a los personajes masculinos de la película, sino también al público de sucesivas generaciones.



Historia de un detective


Film de cine negro e intriga realizado por Edward Dmytryk (1908-1999) a partir de un guión de John Paxton, que adapta la novela de Raymond Chandler “Farewell, My Lovely” (1940). Se rueda en escenarios reales de Hollywood y L.A. (CA) y en los RKO Studios (Hollywood, L.A., CA) entre mayo y julio de 1944 con un modesto presupuesto de 400.000 USD. Producido por Adrian Scott para RKO, se estrena el 9-XII-1944 (EEUU).

El relato se desarrolla en un largo flashback, característico del cine negro clásico, que arranca del presente narrativo (1944) para al final regresar al tiempo y lugar del inicio. Hace uso de la figura del narrador mediante la voz en “off” del protagonista, que explica los hechos en primera persona del singular y desde el punto de vista propio. El lenguaje verbal, próximo al de la novela, es austero, sencillo, directo y, en general, abundante. Presenta la particularidad de una curiosa abundancia de expresiones figuradas o parabólicas, como es el caso de “me siento como pichón en un tiro al blanco”, “dedos como plátanos”, “como sapo sobre una roca seca”, “le dejó la cabeza como si se la hubiera pisado un elefante”, "echas corderos a los lobos", etc. El uso frecuente de este recurso aporta un aire de artificiosidad y de cierta extrañeza al relato, que el autor refuerza con elementos adicionales. Por lo demás, los diálogos, en especial las intervenciones que se ponen en boca del protagonista, Philip Marlowe (Powell), contienen una dosis elevada de ironía, cinismo y burla, que enriquecen la narración y le confieren un brillo singular. El aire burlesco se ve ampliado mediante detalles fugaces de carácter visual, como el encendido de una cerilla mediante el roce de la misma con las nalgas de una imagen de Cupido.


La historia es turbia, compleja y enigmática. Se explica mediante giros, avances y digresiones que desconciertan, confunden y ocasionalmente llaman a engaño al espectador. El hilo argumental sirve al realizador para llevar al público a un viaje a través de un mundo dominado por la desvergüenza, el crimen, la mentira, la corrupción, la simulación, el chantaje y el asesinato. Lo presenta poblado de matones, criminales, corruptos y estafadores. Compone una galería de personajes de moral ambigua, que aparentan ser lo que no son y en algún caso ocultan una personalidad perversa y cruel.

Es uno de los primeros films de cine negro que se ruedan mayoritariamente en escenarios exteriores en beneficio de un estilo que funde realismo y expresionismo. Esto no impide la inclusión de escenas de ensoñación o alucinación y de una experiencia mental surrealista destinada a explicar el mundo interior de un personaje sometido a tratamiento con drogas para conseguir información.

El realismo expresionista, de tradición germana, se manifiesta en proyecciones de sombras, encuadres que distorsionan la imagen (visión frontal de la escalera que sube al bar Florian), escenas nocturnas, iluminaciones intermitentes de neón, personajes ambiguos y la presencia de una mujer fatal, Helen (Trevor), rubia, guapa, atractiva, sensual y seductora. La interpretación que hace Dick Powell del detective privado Philip Marlowe no sólo es acertada, sino que resulta convincente y en general está considerada como una de las mejor conseguidas de todas las realizadas en cine del afamado detective. Chandler manifiesta que es la que mejor se ajusta a las características del personaje ficticio creado por él.



La historia fue que alquilaron los derechos de autor de esta segunda novela de Chandler sobre Marlowe para hacer una tercera entrega cinematográfica de la serie "The Falcon" para la RKO.

Sin embargo sería el cineasta del "Motin del Caine", Edward Dmytryk de origen Ukraniano, uno de los famosos 10 de Holywood durante el proceso de caza de brujas, quien se encargaría de firmar ahora sí una película basada descaradamente en las andanzas de uno de los detectives azabaches con más clase con permiso del Sam Spade de Dashiell Hammet... Y ello porque la primera obra sobre Marlowe de Chandler, "El sueño eterno", fue llevada a la gran pantalla 2 años después por Howard Hawks con Humphrey Bogart jugando el papel del cínico detective y Lauren Bacall dándole la justa réplica...

Max steiner sería el creador de la pegadiza y minimalista banda sonora cuyo tema principal invade la mayor parte del metraje y con la fotografía de Sidney Hickox el mismo que fotografiara "El sueño eterno" o "Tener y no tener"...

La verdad es que la cinta es una obra maestra del film noir de todos los tiempos... con un guión genial, una puesta en escena brutal y todos los ingrediente indispensables del cine azabache...

Bajo las nuces de neón de Los Ángeles filmada en blanco y negro, entre finas tandas de lluvia incesante y niebla opaca, en escenarios teñidos de un intenso negro color noche, "Historia de un detective" destaca con luz propia en el olimpo de las mejores obras maestras del cine negro... y la interpretación del cantante, actor, productor y director Dick Powell como el sarcástico e irónico Marlowe, es de lo mejorcito del género...

Merece la pena verla aunque sólo sea por deleitar nuestros oídos con los insuperables diálogos de las novelas de Chandler, secos y lacónicos, incisivos, irreverentemente adolescentes y directos al pecho del espectador como ranas mojadas encima de rocas frías...O aunque sólo sea por ver a Marlowe encender una cerilla con el trasero de una estatua de Cupido, imagen fetichista donde las haya...

Con algunas variaciones anécdóticas con respecto a la novela de Chandler la película continúa siendo una OBRA MAESTRA.



En las dependencias policiales de Los Ángeles el detective Philip Marlowe (Dick Powell) es interrogado por el teniente Randall (Donald Douglas) y su ayudante Nult, con los ojos vendados y la potente luz de un flexo enfocándole directamente la cara...

Se han cometidos dos asesinatos y le interrogan sobre los hechos...

El recurso narrativo de la voz en off, típica del cine azabache, es el propio detective quien comienza a relatar los hechos vividos por él...

Y comienza por la historia de Moose Malloy (Mike Mazurki) un gigantón bastante simplón quien una noche irrumpe en su despacho con la intención de contratar sus servicios para encontrar a su ex-novia Velma Valento, a la que no ve desde hace 8 años por haber estado cumpliendo condena en la cárcel por un delito de fraude...

Velma era una guapa pelirroja aspirante a cantante y que hacía sus bolitos en el bar Florians...Pero el dueño de aquel bar murió en 1939 y su mujer Jessie (Esther Howard) es una viejeta simpática y borrachina y dice no saber nada sobre Velma...

Una foto escondida de Velma en la casa de Jessie Florians convence a Marlowe de que algo raro está sucediendo...


Un sábado por la tarde irrumpe en su despacho Lindsay Marriott (Douglas Walton) quien contrata sus servicios por 100$ para hacerle de guardaspaldas en la operación de rescate de unas joyas robadas y que tendría lugar aquella misma noche, en un páramo apartado junto a la playa...

Como Marlowe anda pelado de dinero acepta el reto... Una vez en el lugar, Merriot es muerto salvajamente a golpes, mientras que Marlowe es violentamente golpeado perdiendo la conciencia..."ese pozo que se abre bajo mis pies..."...

Los polis no se están creyendo la historia de Marlowe y surge el nombre de Jules Amthor (Otto Kruger), un hábil estafador decicado al camelo de clientes pusilánimes e ingenuos con el subterfugio de una consulta de psicoanalista...

La hija de un anciano potentado casado en segundas nupcias con la joven y bella Helen Grayle (Claire Trevor), Ann Grayle(Anne Shirley) acude también a su despacho como falsa periodista para saber los avances de Marlowe en el tema de Merriot...

Lo cierto de todo el embrollo es que Jessie Florians, Jules Amthor y Helen Grayle forman una extraña sociedad de chantaje y estafa...

Un collar de 60 piedras verdes de jade, de 6 kilates cada una y valorado en 100000$ tienen la culpa ...

Helen, compinchada con Jules ha fingido que se los han robado para quedárselos sólo ella ...Jules, el cabecilla, sospechaba de Merriot...para "quitarse el muerto" Helen mata a Merriot convirtiendo en sospechoso a Marlowe...El tontorrón de Malloy haciendo de tonto útil para Amthor...Marlowe secuestrado y drogado por un tal Dr. Sonderborg.. una vez se escapa (Marlowe), descubre el entuerto...Malloy mata a Amthor...Helen intenta camelarse a Marlowe pero al final el esposo de Helen, el anciano (60 años!!!)señor Grayle (Miles Mander) mata a Helen y Malloy...






TÍTULO ORIGINAL Murder, My Sweet
AÑO 1945




DIRECTOR Edward Dmytryk
GUIÓN John Paxton (Novela: Raymond Chandler)
MÚSICA Roy Webb
FOTOGRAFÍA Harry Wild (B&W)
REPARTO Dick Powell, Claire Trevor, Anne Shirley, Otto Kruger, Mike Mazurki, Miles Mander, Douglas Walton, Don Douglas
PRODUCTORA RKO


SINOPSIS Un nuevo misterio de Philip Marlowe que resultó un éxito de la RKO de la época. En 1975 se hizo una nueva versión con "Adiós, muñeca" (Farewell, My Lovely), con Robert Mitchum como Marlowe.



La fotografía, en B/N, de Harry J. Wild (“Los caballeros las prefieren rubias”, Hawks, 1953), se ajusta a los parámetros del cine negro americano en la creación de escenarios, ambientes y atmósferas, de tal modo que se puede considerar como una muestra emblemática de la visualidad del género. Las imágenes de la pesadilla están construidas con habilidad y eficacia. Combinan formas surrealistas, superposición de imágenes, transparencias y composiciones fantasmagóricas. Dan forma a la escena más conocida del film. La banda sonora, de Roy Webb (“Retorno al pasado”, Touneur, 1947), sobresale por su discreción y adaptación a las funciones de acompañamiento. Incluye pocos cortes, la mayoría de música oscura, pero harmónica, y uno con disonancias que anuncian la proximidad de un crimen. En la discoteca se interpreta una melodía chinesca en coherencia con el número de baile que supuestamente centra la atención. El corte de cierre, muy breve, esboza un sencillo tema de amor. 

Aunque "Farewell, My Lovely" (1940) fue la segunda novela sobre el famoso detective privado de Los Angeles Philip Marlowe después del estreno de la saga con la archiconocida "The Big Sleep (=El Sueño Eterno)", fue sin embargo la primera en llevarse a la gran pantalla. Antes de esta película de 1944 hubo otra también basada en la obra de Chandler pero titulada "The Falcon Takes Over" del director Irving Reis esta vez como tercera entrega de la serie creada por Michael Arlen sobre las andanzas del detective privado británico Gay Lawrence "The Falcon" que la RKO llevó a la gran pantalla con el actor George Sanders como protagonista en el año 1942. 

 La obra, que resulta interesante y entretenida, es imprescindible para los aficionados al cine negro clásico.








Nacido para matar


Sexto largometraje del realizador Robert Wise y primero de sus "films noirs". Se basa en la novela negra "Deadlier Than The Male" (1942), de James Gunn. Se rueda, en B/N, en los RKO Studios, con algunas tomas exteriores, tras la finalización de la IIGM. Producida por Herman Schlom, colaborador de R. Fleisher, se estrena el 30-IV-1947 (NYC).

La acción tiene lugar en Reno (Nevada) y en San Francisco (CA), en 1945/46. La obra es un film típico de cine negro al que se añaden elementos de melodrama, con un resultado relativamente satisfactorio. Desarrolla una espiral de maldad que se basa en la interacción de dos personajes perversos y crueles, dominados por la codicia, los celos, la envidia, la deslealtad y la egolatría. Les une una atracción física que se apoya en apetitos y deseos instintivos que se ven estimulados y potenciados por la fascinación que produce en ellos la violencia y la brutalidad. Acertadamente, la fascinación del mal incluye componentes contradictorios: genera atracción física y, también, sentimientos de miedo y ansiedad. La violencia se expresa de diversas maneras: la brutalidad fría y desmesurada (Sam) y la disimulada sutileza de las buenas formas (Helen). A ellas de añade la cínica venalidad de un profesional (Albert). La acción se mueve en una atmósfera enrarecida e inquietante, que muestra con reiteración el juego contradictorio de atracciones y rechazos, ingenuidad y perversidad, buenos modales y crueldad.







La interpretación de Claire Trevor ("La diligencia", 1939) desarrolla el papel de Helen con adecuada corrección. Son meritorias las intervenciones de Elisha Cook Jr., Walter Slezak y Audrey Long. Es poco afortunada la interpretación de Lawrence Tierney como Sam Wild, hasta el punto que perjudica el interés y el adecuado desarrollo del film. El debú de Robert Wise en el género negro, en el que realizaría obras tan atractivas como "Apuestas contra el mañana"/"Odds Against Tomorrow" (1959), se salda con aciertos notables (economía narrativa, tono general de tensión, aspereza moral, acertado manejo de los contrastes) y con algunas deficiencias (insuficiente desarrollo de algunas escenas de fuerza potencial desaprovechada). Desde el punto de vista del conjunto, construye un film digno y sugestivo.



La música, de Paul Sawtell ("Bodyguard", 1948, R. Fleisher), aporta una composición inquietante, de gran fuerza emotiva, que se resume en el "Main Tittle/End Tittle". Añade una melodía de "swing" como acompañamiento del doble asesinato, un vals en la escena de Helen deambulando por la casa tras la boda de la hermana y otros insertos de contraste. La fotografía, de Robert de Grasse ("Bodyguard"), crea negros intensos que combina con blancos o grises muy claros, sombras expresionistas, reflejos en espejos y planos secuencia bien construidos, que realzan el sentido perturbador de la acción.





De Lawrence Tierney se destaca su parecido con George W. Bust y sin embargo a mí me recuerda también a Ben Affleck cuyas cualidades expresivas son las de una estatua de la isla de Pascua. Por ello está " perfecto" en su papel de psicópata asesino al que le da lo mismo ocho que ochenta. Seguramente no debió esforzarse mucho. Su rostro tenía la hierática suficiente para el papel.

 Excelente Claire Trevor de quien aún conservo el impacto que me produjo su actuación en Cayo Largo de Houston, en su papel de esposa de mafioso, alcohólica hasta las cejas, vendiendo la vergüenza por un trago. Merecidísimo Oscar. Aquí lo hace bien, muy bien, en un papel difícil, de los del "oremus" perdido entre el dinero, la maldad, las conveniencias sociales y los deseos inconfesables. Buena nota también para Elisha Cook Jr. ese secundario imprescindible en todo film noir que se precie y cuyo aspecto débil y aniñado esconde más retorcimientos que un sacacorchos. Y, superando la prueba, Walter Slezak como detective cuyo despacho son los bancos del parque y cuyas probabilidades de mejora profesional pasan por afianzarse alguna "bufanda" que abrigue lo suficiente.






Todo ello se quedaría simplemente en buenas intenciones sin un argumento consistente. Llegados a este punto hay que decir que la historia puede resultar creíble en la medida que seamos capaces de liberarnos de nuestra visión oxidada de una realidad donde las cosas suceden por motivos, confesables o no. Aquí la maldad es "per se". Visceral. Ya me entienden. Ajustadísimo el título: Born to kill. Algo así como incorporar al lobo en una sociedad de suculentos corderos dispuestos al degüello. Una propuesta cinematográfica dura, no tanto en las formas como en los fondos para la sociedad de su tiempo, y que se disfraza de dramático cine negro con los roles cambiados. La mujer fatal deviene hombre. La pulsera tobillera de la Stanwyck se hace apostura masculina.





Trabajo y más trabajo para Robert Wise, quien saca al tema un excelente partido. No lo hace creíble. Los milagros solo lo son en la medida de su escasez. Pero lo hace interesante y absorbente, ayudado por un magistral B/W y una banda sonora que acompaña a la perfección. Nosotros, los espectadores, seguimos siendo incrédulos pero absortos.

Film que se encuadra claramente dentro del género negro, tanto por temática como por estética, el argumento sigue los pasos de dos personas diferentes que tienen en común la maldad: Sam Wild (Lawrence Tierney), un tipo sin escrúpulos ni moral, y Helen Trent (Claire Trevor), una mujer que bajo un estudiado barniz de buenos modales esconde a una persona con un corazón totalmente negro.

Dirigido por Robert Wise, el film mantiene claramente puntos en común con la estética típica del cine negro: al margen de la temática, hay que tener en cuenta el juego de luces con claroscuros bien definidos y contrastados, la atmósfera densa y asfixiante, sobretodo en los planos que comparten la pareja protagonista, reflejo externo de sus intenciones.



TÍTULO ORIGINAL Born to Kill (AKA Lady of Deceit)
AÑO 1947




DIRECTOR Robert Wise
GUIÓN Eve Green & Richard Macaulay
MÚSICA Paul Sawtell
FOTOGRAFÍA Robert de Grasse (B&W)
REPARTO Claire Trevor, Lawrence Tierney, Walter Slezak, Philip Terry, Audrey Long, Elisha Cook Jr., Isabel Jewell, Esther Howard
PRODUCTORA RKO Radio Pictures


SINOPSIS En Reno (Nevada), Helen Brent (Claire Trevor), una mujer fría y calculadora acaba de recibir una demanda de divorcio. Esa misma noche, se produce un doble asesinato en su barrio: Sam Wild (Lawrence Tierney), un atractivo psicópata, mata sin motivo alguno a una pareja. Para no verse involucrada en el asunto, al día siguiente, Helen coge un tren para San Francisco, pero Sam ha tenido la misma idea.



Ajustándose bien al guión, y planificando a la perfección la puesta en escena, Wise además nos añade ciertos apuntes psicológicos con los que retrata a los dos protagonistas, y termina de darles formas, sin dejar de perder de vista la estética típica del género negro, rodando la trama con buen ritmo (en ocasiones de jazz), y con unas interpretaciones más que convincentes, lo que hará las delicias de los admiradores del género negro. 




Un alma libre


Estrenada el 20 de Junio de 1931 por la MGM, nos hallamos ante una película anterior al código Hays, coyuntura que posibilita un discurso más desenfadado y novedoso que ulteriores obras.

El hilo argumental se distribuye y entremezcla entre el alcoholismo del abogado Stephen Ashe, interpretado por Lionel Barrymore, y la tormentosa vida de su hija Jan Ashe, Norma Shearer.



Norma Shearer se encuentra dentro de un triángulo amoroso entre Clark Gable, que representa a un gangster local, y un jugador polo de la alta sociedad, Leslie Howard. Clark Gable con voz ronca y profunda, ademanes a veces broncos otroras tiernos y con un temperamento iracundo, desarrolla un personaje creíble, sin estridencias interpretativas y de gran empaque. Ante todo, destacar a Lionel Barrymore, mostrando a un alcohólico sin solución, de brillante mente como abogado, dialéctica cuidada y acérrimo detractor de esnobismo imperante en la alta sociedad.


El papel de la mujer, es el de una mujer emancipada cuya meta es disfrutar de la vida y cuyo fin no tiene que ser la búsqueda desesperada del matrimonio, como repetitivamente nos mostró el cine post-código.






Como curiosidad hay que destacar la toma más larga de la historia del cine, catorce minutos ininterrumpidos de monologo de Lionel Barrymore.



TÍTULO ORIGINAL A Free Soul
AÑO 1931




DIRECTOR Clarence Brown
GUIÓN Becky Gardiner, Willard Mack, John Meehan (Libro: Adela Rogers St. Johns)
MÚSICA William Axt
FOTOGRAFÍA William H. Daniels (B&W)
REPARTO Lionel Barrymore, Norma Shearer, Clark Gable, Leslie Howard, James Gleason, Lucy Beaumont
PRODUCTORA Metro-Goldwyn-Mayer (MGM)
PREMIOS 1930: Oscar: Mejor actor (Lionel Barrymore). 3 nominaciones


SINOPSIS Ace Wilfong, un joven gángster, se enamora de la bella hija de su abogado. Sin embargo, su relación sentimental se va deteriorando y acaba rompiéndose debido al mal carácter de Ace. Cuando ella vuelve con su antiguo novio Dwight, los celos se apoderan del mafioso.



La película desmerece con el final de moraleja fácil, criticando la vida desenfadada de la protagonista e insinuando que tal vez tanta libertad en la moral de la mujer no sea lo más adecuado. El film se rompe en un melodrama edulcorado, no nos engañemos, eran otros tiempos.

Los sobornados


Dirigida por Fritz Lang, se basa en un serial del Saturday Evening Post, de William P. McGivern, posteriormente editado (1952) como novela. Rodada en estudio, dispuso de un presupuesto modesto. Ganó el Edgar al mejor guión.

La acción tiene lugar en 1952 en una ciudad mediana de los EEUU, simbolizada por la inexistente Kenport, del imaginario condado de Parkway. Narra la historia del sargento de policía Dave Bannion (Glenn Ford), honesto, sencillo, casado con Katie (Jocelyn Brando) y padre de una niña de 2/3 años. Investiga el suicidio de un compañero de trabajo, Tom Duncan. Cuando se le ordena suspender la investigación, se ve enfrentado a una poderosa banda criminal.

La película denuncia la extensión a ciudades medianas y pequeñas del crimen organizado, que asienta su poder en el soborno y, donde éste no llega, en el crimen. La venalidad alcanza a personas de todos los estamentos públicos y privados. Tras máscaras invisibles, tejen una malla opresiva, que ahoga al ciudadano honesto. El sargento Bannion decide luchar contra el grupo mafioso de la localidad y sus conexiones. Su apuesta por la justicia, le costará un precio altísimo, que hará emerger en él una sed feroz de venganza. La película es extraordinariamente violenta. Los pesonajes se mueven en las aguas turbias de la ocultación, el silencio, el colaboracionismo, el miedo, el chantaje a la banda. La ambigüedad moral alcanza por unos momentos al propio Bannion, que se siente tentado por la belleza seductora de Debby Marsh (Gloria Graham), amante de un villano. Son escenas destacadas la secuencia emblemática de la obra (el sádico Vince Stone, en un arrebato de ira, echa café hirviente al rostro de su amante), el enfretamiento a tiros de Dave y Vince, la aproximación de Bertha al cuerpo sin vida del marido.
 
La música aporta una partitura orquestal, de viento y cuerdas, que incluye fragmentos románticos, festivos, dramáticos y de suspense, que confieren profundidad a la acción. La fotografía, de tono expresionista, recrea con la ayuda del claroscuro, la iluminación y las sombras, las atmósferas típicas del cine negro de los 30 y 40. La ambientación visual de los personajes refleja su mundo interior. La imagen de Lee Marvin le identifica como el villano de la obra. El guión desarrolla una narración habilmente condensada, unos diálogos acertados y brillantes, una correcta definición de personajes y una acción ágil. Define la honestidad, la bondad y la inocencia, que pone en contraste con la perversidad y la sed de venganza. La interpretación de los protagonistas y la de Lee Marvin es excelente. Katie (hermana de Marlon Brando) tiene una intervención convincente. La dirección deja en la obra su huella personal, su maestría en la recreación del mal y su sentido del drama.

Obra clásica del cine negro, cumbre del género.
Imprescindible.



Toda una obra maestra del cine azabache con algunos de los ingredientes de este elegante género modificado por la sabia reconducción de este espléndido cineasta austríaco, uno de los máximos exponentes del expresionismo alemán de comienzos del siglo XX, por ejemplo al invertir el tradicional papel de femme fatale ó en expresión castiza "mujer fatal", por un hombre fatal (e incluso si se prefiere la expresión por un hombre gafe), pues todas las mujeres con las que entra en contacto el personaje central masculino de la obra, el sargento del departamento de homicidios de la policía de la irreal ciudad de Kenport (interpretado de manera magistral por Glenn Ford), Dave Bannion, caen en desgracia.



El excelente guión fue escrito por el reportero de sucesos, guionista y productor norteamericano Sydney Boehm por el que recibió el premio Edgar al mejor guión en 1954, y para ello se basó en un serial del Saturday Evening Post del novelista y guionista para tv norteamericano William P. McGivern, quien posteriormente, en 1952, se encargaría de refundarlo en una novela homónima en su titulación original en inglés ("The big Heat") que en su tiempo causó bastante impacto y conmoción.



Al excelente guión, se une una maestría absoluta y un ritmo narrativo apoteósico, complementado por la extraordinaria ambigüedad moral de unos personajes que rallan por momentos la difícil línea de lo legal y lo ilegal, lo moral y lo inmoral.


Además en los aspectos técnicos la película no se queda atrás, pues a la intrigante banda sonora ensamblada por Daniele Amfitheatrof, se une una extraordinaria fotografía en blanco y negro a cargo de Charles Lang (que nada tiene que ver con Fritz) llena de sutiles y brillantes reminiscencias del famoso expresionismo del director austríaco.

Sin duda alguna esta es una magna obra paradigmática, influyente en la cinematografía posterior y de la que muchos cineastas se encargaron de encumbrar a la cima del olimpo del film noir.


Como dato anecdótico señalar la presencia de la hermana de Marlon Brando, Jocelyn Brando, interpretando el papel de amante esposa y "dulce degustadora" (compartiendo con su marido sorbos de cerveza, trozos de enormes bistecs, caladas de cigarros...etc) de los hábitos de su marido, el referido sargento de homicidios, Dave Bannion.

El mundo del crimen organizado forma un conglomerado donde hay mucho pez gordo implicado, hasta que alguien en un ataque de dignidad decide poner punto final al asunto.


Aunque como muy bien se encargó de señalar el personaje de la intrigante y maléfica Bertha Duncan (Jeanette Nolan) en una famosa frase que en EEUU se convirtió en el reclamo publicitario o tagline de la película; "Alguien va a pagar por ésto...porque se olvidó de matarme..." nos pone en antecedentes de lo que estamos a punto de ver


Arranca la película con la escena del suicidio del policía del departamento de información de la ciudad de Kenport, Tom Duncan, sentando en su escritorio, y la lenta bajada por las escaleras de su mujer, la repelente Bertha Duncan (Jeanette Nolan) de la que al parecer se estaba separando.

Acto seguido Bertha que acaba de leer un carta incriminatoria que su marido deseaba haber enviado al departamento de justicia de la ciudad para poner fin a a la ignominia de la que él formaba parte, decide utilizarla en beneficio propio para sobornar a toda una red del crimen organizado, entre cuyas partes se encontraban importantes y respetables miembros de la alta burguesía de Kenport.

La primera llamada de Bertha es para el jefe de todo el tinglado, el mafioso Mike Lagana (Alexander Scourby) a cuyas órdenes tiene a los esbirros Larry Gordon (Adam Williams), y sobre todo al chulesco y duro Vince Stone (Lee Marvin), quien siempre se encuentra jugando a las cartas con sus amigos en su propia casa, mientras su paciente y casquivana novia, Debby Marsh (Gloria Grahame), pasaba el tiempo como mejor podía.

Pillados hasta las trancas, la banda de Lagana entre cuyas fauces se encuentra el influyente comisionado de la policía, el sr Higgins (Howard Wendell), tejerá una serie de torticeros planes para mantener contenta a su reciente chantajeadora, la sra Duncan.

Entre esos planes se encuentran el persuadir al sargento de homicidios al cargo del caso, el sr Bannion, de no presionar demasiado a la interfecta viuda, quien se ha constituído una especie de seguro de vida por valor de un millón de dólares, al esconder la implicatoria carta de su marido en un banco y utilizarla si ello fuera necesario en caso de un posible asesinato.

Pero los planes se salen de madre, y el torpe esbirro de Lagana, Larry comete un "error imperdonable" al matar a la esposa de Bannion, Katie (Jocelyn Brando) con una bomba lapa en el coche.

A partir de entonces Bannion, quien acaba de ser despojado de su cargo de policía por influencias de Lagana se toma el asunto de manera harto personal.

Para ello entablará relación con la novia de Stone, Debbie, para destapar la trama.


TÍTULO ORIGINAL The Big Heat
AÑO 1953




DIRECTOR Fritz Lang
GUIÓN Sydney Boehm (Novela: William P. McGivern)
MÚSICA Daniele Amfitheatrof
FOTOGRAFÍA Charles Lang (B&W)
REPARTO Glenn Ford, Gloria Grahame, Jocelyn Brando, Alexander Scourby, Lee Marvin, Jeanette Nolan, Peter Whitney, Willis Bouchey, Robert Burton, Adam Williams, Howard Wendell, Chris Alcaide
PRODUCTORA Columbia Pictures


SINOPSIS Tom Duncan es un policía que se suicida y deja una carta en la que confiesa haber pertenecido a una banda de gángsters, pero también denuncia la corrupción de altos funcionarios. Mientras el sargento Dave Bannion trata de esclarecer la muerte de Duncan, la viuda de éste esconde la carta con la intención de sacarle provecho.
CRÍTICAS ----------------------------------------
Otra magnífica película de cine negro a cargo del maestro Lang. Narrada con un estilo claro y directo, los atormentados personajes del director alemán componen un relato tenso e intenso, sobre el crimen y la corrupción, que atrapa irremediablemente al espectador. Magnífica. 
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"Lang elabora una brutal película negra en la que la ambigüedad moral acecha a los personajes. (...) Una obra maestra." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)
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Obra maestra del género. 
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Fulanas sospechosamente asesinadas...jarras de café arrojadas sobre los rostros de los novios Vince y Debbie...carnicería final, matándose unos a otros en cadena... y Bannion saliendo finalmente vencedor y recuperado para la causa policial.